Mujeres Indígenas liderando el camino

En la lucha por la defensa de los territorios y los derechos de los pueblos indígenas, las mujeres indígenas amazónicas han estado en la línea del frente. En los años recientes, a través de la Amazonía, las mujeres han organizado marchas regionales y nacionales para asegurarse de que sus voces poderosas, y las soluciones que plantean, sean escuchadas y atendidas. Apoyar estos esfuerzos, es una prioridad clave de las Subvenciones para la Acción Comunitaria.  

Con el surgimiento de los liderazgos de mujeres indígenas en la Amazonía, sus demandas y soluciones se han puesto en claro. Las mujeres están siendo firmes en sus exigencias para la prohibición de la extracción industrial al interior de sus territorios. Como resultado, las mujeres indígenas amazónicas se han posicionado como actores cruciales en espacios locales, nacionales e internacionales. Entre sus preocupaciones están la defensa del territorio, los derechos de las mujeres, la naturaleza, los derechos colectivos, la educación, la cultura y el cambio climático.

Mientras que gobiernos e industrias extractivas han buscado durante décadas abrir a la exploración y despojar la selva y los territorios indígenas, la organización de base y la incidencia impulsadas por la comunidad, han prevenido la licitación de varios bloques de petróleo, y alcanzado importantes victorias en años recientes a través de una serie de movilizaciones y estrategias legales llevadas a cabo por las comunidades indígenas.  

Dos de las redes dirigidas por mujeres que han sido claves en el proceso: Mujeres Amazónicas y la Articulación Nacional de Mujeres Indígenas Guerreras de la Ancestralidad (ANMIGA), están siendo apoyadas por las CAG.

Mujeres Amazónicas es una alianza de mujeres indígenas pertenecientes a varias comunidades de la Amazonía Ecuatoriana, que se conformó durante una movilización a Quito que conmemoraba el Día Internacional de las Mujeres en 2018. La red ha continuado creciendo y construyéndose desde entonces, habiendo también sostenido eventos y movilizaciones anuales en torno al Día Internacional de las Mujeres, esfuerzo que las CAG han apoyado en diversas ocasiones.   

Algunos aspectos destacados de la red Mujeres Amazónicas son el lanzamiento de la Casa de Mujeres Amazónicas, un nuevo centro comunitario en la ciudad de Puyo, en la Amazonía, que sirve como espacio seguro para las mujeres, para recibir apoyo cuando necesario, así como espacio de retiro, conexión y formación. El grupo también organizó una serie de actividades durante 10 días enfocadas en el impacto de la construcción de carreteras y las consecuencias que traen en términos de deforestación al interior de las comunidades indígenas. Aquí se incluyeron formaciones, foros, actividades artísticas, participación en marchas, una feria de exposiciones, y la organización de espacios de intercambio y transmisión intergeneracional de conocimiento.

La Articulación Nacional de Mujeres Indígenas Guerreras de la Ancestralidad (ANMIGA) de Brasil, convoca a mujeres indígenas de los seis biomas existentes en Brasil, representando sus conocimientos, tradiciones y luchas, con la intención de construir solidaridad y movilizarse en la incidencia por los derechos indígenas y la preservación de sus territorios ancestrales. Mientras Brasil enfrenta el desmantelamiento de sus políticas ambientales, ANMIGA ha luchado durante años por la demarcación de las tierras indígenas y en contra de la minería y el arrendamiento financiero (leasing) sobre sus territorios sin su consentimiento previo, libre e informado.

ANMIGA ha organizado la Marcha de las Mujeres Indígenas y otras movilizaciones importantes en Brasil en los años recientes. Esto ha ayudado a posicionar a las mujeres indígenas como actores clave en espacios locales, nacionales e internacionales. Durante la 3ra Marcha de las Mujeres Indígenas, que tuvo el lema de Defender la Biodiversidad y las Raíces Ancestrales, los fondos de las CAG contribuyeron para cubrir costos logísticos de la movilización y actividades relacionadas, como la renta de más de 50 autobuses para garantizar el traslado de las mujeres indígenas, así como proveer apoyos específicos a las delegaciones de mujeres Munduruku y Kayapó.

Esta movilización culminó con una histórica marcha hacia el Congreso de Brasil, donde casi 10.000 mujeres indígenas exigieron que sus derechos sean reconocidos y respetados. Una semana después, la Corte Suprema de Brasil puso un alto a esfuerzos respaldados por el agronegocio para recortar drásticamente los derechos territoriales indígenas, lo que supuso una victoria histórica en la lucha continua por defender las perspectivas y soluciones indígenas en sus territorios ancestrales.